Poner la mesa es una forma discreta de cuidar a quienes viven contigo. No requiere ocasión especial ni vajilla nueva: requiere intención.
Una base neutra y un acento
Vajilla en tonos claros, mantel o individuales de lino y un único acento —una rama verde, una vela baja, servilletas de color— bastan para que la mesa se sienta compuesta.
“La elegancia en la mesa casi siempre es una cuestión de restar, no de sumar.”